
Una tarjeta de presentación bien diseñada comunica en segundos lo que a veces cuesta explicar en una conversación entera. Estos son los elementos que marcan la diferencia entre una tarjeta que se guarda y una que se pierde en el fondo de una billetera.
1. Menos información, más impacto
Nombre, cargo, empresa, teléfono, email y sitio web (si tienes). Nada más. Una tarjeta saturada de información es difícil de leer y se ve poco profesional.
2. Elige bien la tipografía
Máximo dos familias tipográficas: una para tu nombre o marca y otra para el resto de la información. Evita fuentes decorativas para los datos de contacto; deben ser legibles a simple vista.
3. El papel comunica tanto como el diseño
Un papel couché brillante transmite algo distinto a un papel texturado mate. Si tu marca es más corporativa y seria, opta por acabados sobrios; si es creativa, puedes jugar con texturas y grosores mayores.
4. Considera el reverso
El dorso de la tarjeta suele desaprovecharse. Puedes usarlo para tu logo, un slogan o un código QR que lleve directo a tu portafolio o WhatsApp.
5. Revisa el sangrado antes de enviar a imprimir
Un error común es diseñar sin dejar margen de seguridad, lo que puede cortar texto o logos importantes en la impresión final. Te lo explicamos en nuestra guía del tamaño de una tarjeta de presentación.
¿Ya tienes tu diseño listo? Lo imprimimos en offset o digital, con despacho a todo Chile.
Cotiza la impresión de tus tarjetas